Durante sus tres primeros siglos de historia, el cristianismo se aprovechó de la tolerancia religiosa que predominaba en el imperio romano para, subterráneamente, ir creciendo a costa de los demás cultos, particularmente del judaísmo (Deschner). A partir del momento, en el siglo IV, en que el cristianismo se erige como religión dominante, gracias al emperador criminal y parricida Constantino, el cristianismo se enfrasca en una violenta misión, que duraría siglos y aún continúa en la actualidad, por erradicar por completo cualquier rastro de las religiones previas.
Comienzan siglos de terribles persecuciones a judíos, "herejes" y paganos. Comienza la quema de personas, el asesinato de los sacerdotes de las religiones paganas exterminando familias enteras, la destrucción de templos paganos y sinagogas, de bibliotecas fabulosas como la de Alejandría... Por cada iglesia existente el cristianismo ha derruido un templo pagano. Muchas iglesias cristianas fueron construidas sobre las ruinas todavía humeantes de antiguos templos paganos. Es incalculable todo el dolor, sufrimiento y atrocidades que el cristianismo ha producido para imponerse en el mundo, y que todavía sigue generando en la actualidad con esa plaga nefasta que son los misioneros y, más recientemente, las ONG cristianas, encargados de extender esa peste que es el cristianismo.
Toda la tolerancia que el cristianismo reclamó del imperio romano (que lo consideraba, al igual que al judaísmo, religio licita) se convirtió en una atroz intolerancia para con los demás cultos. Las religiones politeístas, por su propia naturaleza, son mucho más tolerantes que las monoteístas, que son intolerantes por naturaleza ("Sólo me adorarás a Mí, tu único Señor", se repite cientos de veces en esa colección de mitos y disparates que es la Biblia). El dios de las religiones monoteístas es un dios celoso, cruel, rencoroso, vengativo. En las religiones politeístas cada cual es libre de rezarle especialmente al dios que más le agrade; las personas en los sistemas politeístas acostumbran incluso a ver en las divinidades de los demás cultos formas de sus propias deidades y no es raro que terminen rindiéndoles culto. Realmente cuando se adoran muchos dioses, adorar uno más no resulta ningún problema. El triunfo del cristianismo supuso el final de la tolerancia y la victoria del fanatismo; largos y oscuros siglos de violencia y terror fueron el legado del cristianismo al mundo occidental.
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sábado, 11 de diciembre de 2010
Cristianismo: el triunfo del fanatismo y la intolerancia.
viernes, 10 de diciembre de 2010
Breve historia criminal de la Iglesia católica.
Lo que sigue a continuación es una transcripción literal de lo que se dice en el vídeo:
"Hola a todos menos a la Santa Puta Madre Iglesia. Hoy vamos a hacer un breve recorrido de las felonías perpetradas por esta puta institución. Me cago en Dios y me sobra mierda para hacer un castillo.
Durante dos mil años perfectamente documentados, la Iglesia católica ha ejecutado crímenes y vejaciones de toda clase, teniendo como soporte a reyes, reyezuelos, tiranos y genocidas de toda laya. Ha consolidado su poder sobre la rapiña y el crimen. Ha matado más que cualquier religión e incluso que todas las religiones juntas. Me cago en la Santísima Trinidad, primero juntos y luego por separado hijos de la gran puta.
La historia de la Iglesia ha sido la de los genocidios, la violencia física contra las personas y la intimidación moral contra las conciencias, haciendo sentir culpables a millones de generaciones. En la Edad Media la puta Iglesia de Cristo asesinó a herejes, apóstatas, conversos o simples disidentes. Todos ellos fueron sometidos a los peores tormentos o quemados en hogueras. Me cago en Dios, en la Virgen y en todos los santos puestos en fila. Y que Dios me perdone si me dejo alguno.
En España, como ha dicho atinadamente una historiadora, el papel de la religión en la época inquisitorial era el mismo papel que jugaba la raza en la Alemania nazi. Ejecutó condenas sobre hombres de ciencia como Galileo, cuando no los quemó vivos en la hoguera como el caso de Miguel Servet. Me cago en Dios y me limpio el culo con las hojas de la Biblia. También la santa mafia católica intervino en innumerables guerras de exterminio, bendiciendo degollinas y monstruosos crímenes a lo largo y ancho del mundo. En el siglo XX tuvo estrechas alianzas, tanto en Europa con fascistas asesinos como Franco, Hitler o Mussolini, como en Sudamérica, aquí con otros asesinos nada despreciables como lo fueron Videla, Pinochet o Stroessner. Me cago en Dios, que con sus cuernos arrastra un vagón lleno de santos.
La Iglesia católica ha propagado el hambre, la miseria y el SIDA por el mundo a través de esa plaga apestosa, langostina y colérica llamada misioneros. Ha estado involucrada en todo tipo de abusos sexuales contra la infancia, ya se trate de pederastia, ya se trate de violaciones. Uno de los ejemplos más notables de falsificación histórica, además de la de Jesucristo, de la Santa Putísima Iglesia, es la beatificada madre Teresa de Calcuta, también llamada el ángel del infierno, una individua que resultó ser amiga de fascistas, corruptos, dictadores y criminales como el haitiano Duvalier o el mismo Reagan. En sus misiones en la India, además de predicar el sufrimiento para con los pobres, les negó, en muchos casos, la asistencia farmacológica básica. En definitiva, una enajenada católica integrista de extrema derecha que resultó ser una letal propagandista de un ideario homicida como bien denunció hace unos años un documental emitido en Gran Bretaña.
El vicario de Cristo en la Tierra, llamado comúnmente por la masa borreguil católica "Papa", no es más que un monarca teocrático absolutista que vive en un lujoso palacio dentro de un estado ficticio e ilegal llamado Vaticano. Y encima el muy hijo de la gran puta se permite el lujo de hablar en contra del aborto, de las medidas profilácticas contra el SIDA o de la terapia genética, esa esperanza para curar a miles de enfermos. En definitiva, cómo debemos comportarnos los que no creemos en las patrañas de los mitos religiosos. Hay que joderse, me cago en Dios y los santos yéndose de putas.
Hablando de dinero contante y sonante, la Iglesia posee valores en inmuebles, acciones, obligaciones y oro. A ello se suman entradas por arriendos, divisas y especulación monetaria. Además tiene inversiones multimillonarias en bolsa y en fábricas de armamento. A pesar de todo ello, en países de una pobreza atroz como Mozambique, los muy hijos de la gran puta no han tenido mejor idea que cobrar el diezmo a sus fieles para poder, dicen, subsistir. Desde la archidiócesis de Maputo (Mozambique) se considera que dar una donación como muestra de la fe es la oportunidad que Dios da para convertirnos en mejores personas. Me cago en el puto Dios y en la puta polla de Cristo.
En España la Iglesia goza de un estatus jurídico envidiable que ya quisiera para sí cualquier otra institución privada. Dinero público a mansalva en virtud de acuerdos antidemocráticos con los sucesores de Franco. La Iglesia católica sobrevive gracias a su extraordinario poder económico, a un organización jerárquica tiránica y también gracias al blindaje jurídico que le han otorgado los estados. En particular el español, con los cientos de millones de euros que le paga de los bolsillos de los contribuyentes, incluidos ateos. Y con las opíparas y antidemocráticas subvenciones a los colegios religiosos concertados, entre otras muchas bicocas. Y aún así se quejan estos hijos de su puta madre diciendo, como el inefable prelado Cañizares, que en tiempos de Franco la enseñanza estaba mejor. Me cago en Dios, en la cruz, en el carpintero..."
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jueves, 2 de diciembre de 2010
La civilización cristiana.
El cristianismo no se impuso mediante la palabra y el amor como la Iglesia y sus apologistas pretenden hacer creer con sus mentiras; muy al contrario lo hizo mediante la espada y el fuego. Miles de años de intolerancia, guerras religiosas, masacres, saqueos... Una guerra brutal e implacable contra judíos, "herejes" (esto es, todo aquel que pensaba de forma diferente), paganos... Durante siglos la obsesión de los cristianos fue destruir los templos de otras culturas y religiones, quemar sus libros, asesinar a sus sacerdotes... con objeto de no dejar ni rastro del culto anterior: incendiar, destruir, torturar, degollar... La civilización cristiana es la civilización del fanatismo, la intolerancia y la violencia.
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