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jueves, 9 de septiembre de 2010

La Iglesia católica aliada del nazifascismo.

El papa Pío XII, el papa de Hitler, felicitó por telegrama al dictador genocida Francisco Franco pocas horas después de que éste anunciase que el ejército rojo estaba "cautivo y desarmado".

Telegrama de Pío XII a Franco:

"Levantado nuestro corazón al Señor, agradecemos sinceramente, con Vuestra Excelencia, la deseada victoria católica en España. Hacemos votos por que este queridísimo país, alcanzada la paz, emprenda con nuevo vigor sus antiguas y cristianas tradiciones que tan grande la hicieron".

Respuesta de Franco:

"Intensa emoción me ha producido paternal telegrama de Vuestra Santidad con motivo victoria total de nuestras armas, que en heroica Cruzada han luchado contra enemigos de la Religión, de la Patria y de la civilización cristiana. El pueblo español, que tanto ha sufrido, eleva también, con Vuestra Santidad, su corazón al Señor, que le dispensó su gracia, y le pide protección para su gran obra del porvenir".

La "victoria católica" fue bendecida a lo grande por Pío XII en un mensaje radiofónico el 16 de abril de 1939 dirigido a la "católica España". El papa se congratulaba "por el don de la paz y de la victoria", confirmaba el carácter religioso de la guerra, recordaba a los obispos, sacerdotes, religiosos y fieles "que en tan elevado número han sellado con sangre su fe en Jesucristo y su amor a la Religión católica", y pedía seguir "los principios inculcados por la Iglesia y proclamados con tanta nobleza por el Generalísmo de justicia para el crimen y de benévola generosidad para con los equivocados".

Lo que importaba era que los "designios de la Providencia" se habían vuelto a manisfestar una vez más sobre la "heroica España", nación elegida por Dios desde tiempos inmemoriales, que acababa de dar "a los prosélitos del ateísmo materialista de nuestro siglo la prueba más excelsa de que por encima de todo están los valores eternos de la religión y del espíritu".

Franco quedó entusiasmado con el mensaje. Hubo también en Roma un tedeum (cántico que usa la Iglesia católica para dar gracias a Dios por algún beneficio) y "recepción por el final victorioso de la guerra", organizado por el cardenal Giovanni Battista Montini, futuro Pablo VI, celebrado el 12 de abril en la iglesia jesuita del Gesú con la participación del Colegio Cardenalicio y de la Secretaría de Estado del Vaticano. La Iglesia celebró así por todo lo alto la victoria del dictador criminal fascista Francisco Franco Bahamonde.

jueves, 19 de agosto de 2010

La hipocresía criminal de la Iglesia.

La Iglesia niega la comunión a los diputados que votaron a favor de la ley del aborto pero no niega la comunión a genocidas, lo que convierte a la Iglesia en cómplice y artífice de crímenes, torturas y genocidios.

lunes, 26 de julio de 2010

La Iglesia y el genocidio ruandés.

NICOLE THIBON.

Hay que tener una buena dosis de inconsciencia para zambullirse en la historia del genocidio perpetrado en 1994 en Ruanda por la mayoría hutu contra la minoría tutsi. Pero es de actualidad : según un informe de la ONU de noviembre de 2009, las milicias del Frente Democrático de Liberación de Ruanda (FDLR) “habrían recibido regularmente apoyo político, logístico y financiero de gente vinculada a las fundaciones católicas El Olivar e Inshuti” y fondos provenientes “directamente e indirectamente del Gobierno de las islas Baleares”. Hoy dirige el país el presidente tutsi Paul Kagamé; pero las milicias hutus –acusadas de saqueos, asesinatos, violaciones y raptos de niños en el Kivu congolés– se empeñan en retomar el poder. Lo que realmente asombra es la implicación de sectores de la Iglesia católica en la política de ese país africano.

Desde la colonización y evangelización de Ruanda, el país de las “mil colinas”, hacia el año 1900 (poblado por un 80% de hutus y un 10% de tutsis) la Iglesia jugó un papel no sólo religioso sino político. En su trabajo, los misioneros católicos se toparon con la resistencia de los tutsis y gozaron en cambio de una gran benevolencia hutu. Si bien no se puede acusar a la Iglesia de haber creado las categorías o “razas” hutu y tutsi, han contribuido a arraigar y justificar la división de dos grupos que jamás se habían enfrentado a lo largo de siglos sino en trifulcas de intereses entre agricultores tutsis y pastores hutus. En nombre de las etnias, etnólogos y misioneros pensaron haber hallado en África un terreno en el que aplicar las teorías raciales propias del siglo XIX.

En 1931, la Iglesia obtuvo la destitución del rey tutsi Muyinga, contrario a la cristianización de su pueblo. Numerosos clérigos y miembros de la jerarquía se implicaron en la propagación de “esquemas racistas”, por ejemplo en la obra del Padre Albert Pagès o del obispo Léon Classe. Después del Padre Loupias, el abate Alexis Kagamé propagó esquemas racistas en la lengua local. En 1933, los padres blancos fundaron el periódico católico Kinyamateka que más tarde propagaría la ideología “Parmehutu” en donde el tutsi es un “no cristiano”, “anti-blanco”, “mentiroso”, “inteligente y artero”; mientras que el hutu es “trabajador”, “indígena dócil”, “amigo del blanco”.

Con el monopolio absoluto de la enseñanza, la Iglesia multiplicó la formación de abates y seminaristas hutus, con el fin de realizar en Ruanda un “reino de Cristo” y en 1946 el rey Mutara III escogido por la Iglesia, consagró oficialmente el país a “Cristo Rey”. La conversión al catolicismo se volvió la puerta obligada para acceder a cualquier empleo colonial. El colonizador y la Iglesia habían logrado hacer de Ruanda un país casi 100% católico y un modelo para África llamado “la joya de África”.

Pero el viento de independencia que soplaba en los años cincuenta reforzó el nacionalismo “comunista” y “ateo” de los tutsis. En 1957, los hutus cercanos a la vicaría ruandesa redactaron un manifiesto según el cual los tutsis son intrusos llegados del Nilo, a donde han de regresar. El sermón sobre la Caridad de 1957 de monseñor Perraudin y su carta pastoral racista de cuaresma del 11 de febrero indujeron directamente la “matanza de Todos los Santos” de 1959, durante la cual paisanos armados de machetes quemaron las haciendas de los tutsis, dejando decenas de miles de muertos y no menos refugiados. Cuando en 1963 los refugiados tutsis intentaron volver a Ruanda, ahora república independiente, decenas de miles fueron asesinados en la “Navidad roja”. A partir de la independencia, el dominio de la Iglesia se acentuó, en particular el de su ala derecha, el Renouveau Charismatique y el “departamento secreto” del Opus Dei. En 1973 se puede hablar del régimen hutu del presidente Habyarimana como de una dictadura católica de un país casi 100% católico.

En las actas del 16 de mayo de 1997 de la comisión parlamentaria belga, numerosos testimonios acusan directamente a la Iglesia católica y sus ramificaciones. Sacerdotes, obispos, arzobispos, abates, curas, misioneros, miembros del Opus fueron oficialmente acusados de complicidad, pasiva o activa, en el genocidio de 1994. Según el investigador belga Pierre Galant, 816 machetes fueron comprados y distribuidos por Caritas-Ruanda en 1993. El padre blanco Johan Pristil, partidario ferviente del “hutu-power”, participó en la creación de la Radio “Mil colinas” y tradujo Mein Kampf al Kinyaruanda, y vio a los tutsis como a los “judíos de África”. Se hallaron 30.000 cadáveres en su parroquia en Nyumba. La radio “Mil colinas” –o “radio de la muerte”– predicó la matanza día tras día.
Monseñor Misado fue arrestado en 1999 por su participación en el genocidio y las hermanas Mukangango y Mikabutera por haber entregado a los tutsis refugiados en sus conventos. El abate Seromba fue condenado a cadena perpetua. Genocidas notorios se esconden y son protegidos en conventos, monasterios y parroquias. En Francia, el abate Munyeshyaka y otros están protegidos por las autoridades civiles y católica, así como Rekundo en Ginebra, exfiltrado por “Caritas Catholica”, Nahimana en Florencia y Bellomi en Brescia: unos 50 sacerdotes genocidas ruandeses lograron huir a Europa y Canadá. ¿Pedirá perdón la Iglesia católica por su política africana y el genocidio de Ruanda?

Fuente: http://blogs.publico.es/dominiopublico/1908/la-iglesia-y-el-genocidio-ruandes/

viernes, 16 de julio de 2010

La Iglesia como causa de todo el mal en el mundo.

La Iglesia es la responsable una censura que durante cuarenta años de dictadura franquista (por no remontarnos más en la Historia) privó a los españoles de grandes obras literarias y cinematográficas a base de crear y mantener un índice de libros prohibidos y mutilar las cintas de las películas que por alguna caprichosa razón no gustaban a jerarquía católica.

La Iglesia católica ha fomentado históricamente la inferioridad de la mujer. En la Biblia, ya desde el Génesis se nos dice que Dios creó a Adán primero, y sólo después, viendo que no era bueno que estuviese solo, creó a la mujer para hacerle compañía. Es decir, primero es el hombre, la mujer ocupa un lugar secundario y subordinado al hombre. Además en la Biblia (supuesta palabra revelada de Dios) se nos dice que la mujer fue creada a partir de una costilla del varón, es decir, que la mujer no sólo ocupa un lugar secundario y subordinado al varón, sino que además es un subproducto de éste. Esto se nos dice ya desde la primera página de la Biblia, que toda ella está plagada de pasajes del mismo tenor hacia la mujer. Y esto es inapelable, dado que es la palabra de Dios, la máxima autoridad que es posible concebir. La doctrina social de la Iglesia católica, dado que se rige por dogmas inamovibles, todavía sigue considerando hoy en día a la mujer exclusivamente en su papel de madre y esposa.

La trata de esclavos fue un negocio boyante durante siglos, al calor del cual se hicieron grandes fortunas que todavía perduran hasta hoy. La Iglesia proporcionó una justificación ideológica para la esclavitud al dictaminar que los negros no tenían alma, por lo que no podían ser considerados seres humanos y tenían así la misma consideración jurídica del ganado: el propietario de un negro podía matarlo cuando le viniese en gana como se mata a un animal sin tener la consideración de asesinato; podía molerlo a palos o vender a sus hijos como se venden los corderos o los terneros. La Iglesia católica ha apoyado a los más violentos regímenes fascistas y totalitarios del s. XX, brutales dictaduras militares, etc. no solo en Europa sino en todos los continentes del mundo. La Iglesia, por el enorme período de tiempo que lleva actuando, y por el inconmensurable poder del que ha gozado y todavía goza en la actualidad, es con toda seguridad la institución que más daño ha hecho y más injusticias, crímenes y atrocidades ha cometido en toda la historia de la humanidad.

miércoles, 14 de julio de 2010

Conventos de vergüenza.

La Iglesia es una institución de poder con una cultura multisecular de represión, silencio, secreto, oscurantismo, violencia y brutalidad. Son millones las personas que han sufrido la represión de la Iglesia en sus propias carnes a lo largo de las historia; y son muchas más las que la seguirán padeciendo en los siglos venideros.